El deshielo del Ártico abre nuevas rutas marítimas que auguran extraordinarios ahorros para el transporte marítimo y podrían resultar una alternativa a la piratería

27. octubre 2011 | Por | Categoria: Noticias

La frontera natural que suponía el Océano Glacial Ártico, obstáculo insuperable hasta ahora para el comercio, está dejando de serlo. El deshielo progresivo de estas aguas abre nuevos horizontes comerciales que van desde la posible exploración petrolífera y gasística en mares hasta ahora congelados, el acceso a nuevos bancos de pesca o la creación de nuevas rutas marítimas que, sin duda, supondrán rebajas sustanciales en tiempo, costes y emisiones a la atmósfera y muy especialmente una alternativa a la piratería.

Imagen: NSIDC (Centro Nacional de Datos Hielo y Nieve de EEUU)

Imagen: NSIDC (Centro Nacional de Datos Hielo y Nieve de EEUU)


El mínimo histórico en superficie helada en el Ártico se registró en 2007, con un total de 4,23 millones de km2. Actualmente la superficie sólo ocupa 110.000 km2 más que en 2007 y, de hecho, se ha llegado a pensar que tras este último verano podría incluso superarse ese mínimo, situación que finalmente no se ha producido. Lo cierto es que el hielo se está derritiendo a un ritmo superior al que señalan los modelos de proyección de cambio climático. Esta circunstancia puede verse en sus dos vertientes: como un riesgo para los ecosistemas árticos, pero también como un horizonte de grandes oportunidades en diversos ámbitos. La posible extracción de petróleo, gas, minerales, el acceso a nuevos bancos de pesca, abrir nuevas rutas marítimas o incrementar el turismo, resultan un botín muy apetecible para los cinco países limítrofes con el Polo Norte: Estados Unidos, Canadá, Groenlandia, Rusia y Noruega.

El transporte marítimo, llegado el caso, podría verse afectado en gran medida por esta ampliación de las aguas navegables. No sólo son importantes los ahorros en tiempo y combustible, así como la reducción de las emisiones, sino que al evitarse el paso por el Canal de Suez se evitaría la problemática zona donde la piratería campa a sus anchas. Según apuntó Vladimir Putin el pasado septiembre en una conferencia organizada por la Russian Geographical Societyla vía marítima del Norte rivalizará con las rutas comerciales tradicionales en costes de servicio, seguridad y calidad”.

A título de ejemplo destacar que el pasado mes de agosto el carguero STI Heritage logró cruzar la zona en tan sólo ocho días. De Texas hasta Tailandia el buque ahorró miles de millas, modificando su ruta que hasta la fecha había atravesado el Canal de Suez. La ruta del Ártico puede ahorrar hasta 4.000 millas náuticas, respecto a la travesía habitual que atraviesa el Canal de Suez.

Armadores escandinavos prevén que el próximo año los superpetroleros y los buques de carga puedan viajar con regularidad entre el Pacífico y el Atlántico vía Ártico, lo que supondría ahorros importantes y una nada desdeñable reducción de las emisiones contaminantes a la atmósfera. Según los cálculos de las empresas que ya han utilizado este año la nueva ruta marítima al norte de Rusia, un bulkcarrier de tamaño mediano puede ahorrar 18 días de travesía y 580 toneladas de combustible en un viaje entre Noruega y China. Según la naviera danesa Nordic Bulk Carriers esta nueva ruta les ha supuesto un ahorro de un tercio de sus costes habituales y casi la mitad de tiempo en sus viajes a China a través del Ártico. Se prevé que gradualmente la ruta podría estar abierta de cuatro a seis meses al año. Expertos en marítimo canadienses y norteamericanos prevén que el 2% del comercio marítimo podría estar desviado al Ártico en 2030, alcanzando el 5% en 2050.

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